martes, 10 de enero de 2017

TIEMPO Y EDAD (86)

TIEMPO Y EDAD (86)

La edad es como el paso del colibrí sobre la flor;
Se va la dulce miel y queda la sinfonía,
Atrapada entre las ramas de la vida.

La edad es la venganza del tiempo a la vanidad,
O es la corona que nos ensalza o avergüenza
Por saber o no saber acertar,
Y parecer siempre El más perdedor,
Aunque se nos regalen años
Y minutos de existencia.

Vi a un joven matándose en vida,
En tanto, un anciano rogaba de rodillas por un día.

Vi a un anciano maldiciendo y rogando la muerte,
En tanto una madre perdía a su bebé
Y abría las piernas de nuevo, con esperanza y fe.

La edad es la fortuna de quien ama la vida
Y la desgracia de quien está enfermo suplicando a Dios,
Cese su cruel agonía.

¿Cuántos con salud buscan la enfermedad?
¿Cuántos enfermos siguen buscando el mal?
¿Cuántos jóvenes asesinan a otros jóvenes?
¿Cuántos viejos se amañan en su ruindad?

La edad es la oportunidad que se nos da
Para cambiar los pasos y enderezar el camino;
Pero a veces, no importa cuánto tiempo se nos regale,
El pecado amaña como la droga,
Y sólo se anda por ahí sin aprecio alguno
Por éste don magnífico y único.

La edad no son las arrugas ni las canas;
Muchos jóvenes parecen ancianos amargados
Y otros tantos ancianos, semejan niños recién nacidos.

Nada tiene que ver la edad con la oportunidad
Ni la oportunidad tiene que ver con el tiempo;
Todos tenemos la suerte de la vida
Pero no todos el éxito en el camino.

¿A qué se debe?
Ni siquiera los sabios lo comprenden,
Pero la bondad nada tiene que ver con la edad,
Quien nace con ella, lleva ganado en sus ojos
Un magnífico tesoro.

El amor bendice todo tiempo y lugar
Sana toda herida y alarga los pasos
Que culminan en el mismo eslabón
Donde se crecen las semillas,
Y se enredan los pájaros en trinos y poemas.

La edad no tiene marca ni huella...
¿Por qué entonces las montañas viejas son tan bellas?
No les pasa la edad ni el tiempo,
Están ahí para recibirnos en cualquier momento,
En tanto marcan los relojes el segundo,
Y las miradas siguen brillando
Entre rosales y juncos.

Raquel Rueda Bohórquez
14 11 16





Publicado por Raquel Rueda Bohórquez en 19:06 

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