AYUDA A LOS ANIMALES (34)
No hay necesidad de unirnos a una fundación para ayudar a
los animales, desde nuestro lugar tenemos la obligación de cuidar la naturaleza,
de alimentar a los hambrientos de la calle y de velar porque la gente no los
maltrate.
Tenemos que sembrar árboles frutales, jardines con muchas
flores, que nutran a las aves que van por ahí sin árbol, a los insectos que
requieren de su miel y polen para continuar poblando el bosque; toca ponernos
la camisa, dejar la pereza y la indiferencia ante lo que nos rodea y salir a la
calle.
¿Estamos convencidos de que no hay nada qué hacer?, ¡te
equivocas!, sal de tu comodidad, llena el morral de alimentos y semillas y
verás el amor que recibirás luego, es como una bendición, “todo lo que des lo
recibirás multiplicado”.
Hay entidades para ello, pero muchas veces no funcionan
porque han sido tocados por la corrupción, aunque hay otras que son
maravillosas, debemos enterarnos muy bien, antes de soltar nuestro dinero,
porque tal vez jamás llegará nuestra buena intención para quienes deseamos.
¿Me acompañas Vero?, ella lo hace desde que estaba niña,
siempre lleva un poco de alimento para los animales hambrientos que están en su
camino. Admiro su disposición, pero se necesita una multitud para ayudar a los
animales abandonados y hambrientos porque todo cuesta dinero y sacrificio.
Muchos han sido
dejados por ahí después de viejos, para adornar los hogares con un nuevo
cachorro de raza más fina y más joven, el viejo ya huele y estorba, entonces se
actúa de manera irresponsable, después de que toda una vida una criatura nos
dio su compañía, amor y protección, le pagamos con nuestra maldad ingratitud e
indiferencia.
Admiro a la gente que despierta pensando que otros tienen
el estómago vacío y que mientras nos hartamos de alimentos, otros necesitan
nuestras manos extendidas y el corazón henchido.
¡Me falta caminar más!, ¿y a ti?
Raquel Rueda Bohórquez
01 24 /17
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