lunes, 24 de octubre de 2016

TUS BESOS/Frank (166)

Lo único que no me fue negado en la tierra, 
fueron tus besos...

TUS BESOS/Frank (166)

Lo único que no me fue negado en la tierra,
Fueron tus besos...


Un espacio para esperar...
Luego vendré a terminar.

¿Qué terminamos?
Jamás te pude montar;
Eras la cima de mis anhelos.

Por ti derrumbé puertas y ventanas,
Hice trampa para que no me vieran;
Me oculté con la oración más justa.

Siempre alguien me halló...
Aún tu lengua en la mía
Fue una sinfonía alargada,
Y al sonar de flamencos
Creí estar poseído de amor
Y me bebí el cáliz,
Sorbí la miel desde tu boca,

Y con el sueño más dulce
Pensando en ti,
Con tu imagen en la pupila;

Me fui en silencio
Tras esa puerta abierta,
Donde no había cerrojos
Ni miradas fieras.

Raquel Rueda Bohórquez

24 10 16 

BARULLO (167)


BARULLO (167)

¿Escuchan ese barullo?
Es un cierto zumbido de alas...
¿Serán los ángeles haciendo escala?

¡Qué busquen mi casa!
En mi alar hay palomas blancas
Y dos gatas…

Parece un murmullo de hojas...
¿Será el viento que pasa?
¿Serán tus ojos que arriman?

¡Qué sea pronto!
Antes que la carne se venza
Y los sueños no sean
Ni siquiera un pajal encendido,
Ni la brizna que se eleva enrojecida
En medio de la montaña más verde.

Raquel Rueda Bohórquez
24 10 16

BRUJAS (168)

Gian

BRUJAS/Gian (168)

La vida es una batalla desde su inicio.
Despertamos de un corto sueño
Para un raro caminar.

¿Qué pasó?
Todos los colores estaban ahí,
Desde el principio lo comprendí.

Soy la batalla de todos los tiempos,
Del árbol derribado y el tronco llorando;
Y por cada llanto una hoja
Estampada en lágrimas de un nuevo día.

Por aquí pasó la espada de Bolívar.
Se escuchó el trote del tambor, cual si caballos fueran.
Por aquí pasó Napoleón y el chico desconocido;
Todos dejaron hambres y ruinas a su paso.

Tengo pintada la guerra en las manos,
Luchando y labrando tierra ajena
Y todo se va, se escurre temprano
Y se queda la angustia para nochebuena.

He dejado lo seguro por lo incierto...
Busqué el amor donde nada había;
Hallé sangre y odio, celos y envidia
Esparcidos en el viento.
/Parecían moscas tornasoladas
Probando el primer bocado de un muerto.

En mi pecho se quedaron las bombas que no reventaron,
Están los recuerdos paridos en el estómago;
Los amores, ¡el amor que no fue!,
Las alegrías con falsas sonrisas
En rostros melancólicos para recibirlas.

Amigos, soy una guerrera del tiempo,
Ahora paseo las montañas con dulce ensueño
Montada en una escoba de roble
Con paja fresca que me regaló el bosque.

Soy la batalla ganada por el universo,
Pero no tengo cartones para contar al mundo
Que en mi esquina se lucha el mendrugo
Que en la otra se desperdicia.

Aun así el pensamiento es un gran paisaje.
Lo invento, se reinventa,
Y en él te veo y te fabrico
A la medida de mis sentimientos.

En la hoguera de la existencia
Quisieron mis cenizas
Y rieron los santos varones
Que luego fueron a misa.

Invocaron a Dios, pero sus pecados llevé
En medio de llamas que olían a carne, /mi carne
Pero aún estoy retratada en la imagen del viento
Que asoma en tu cuello y te muerde;
Se queda en tu boca y te lame, te respira,
Luego penetra en ti con la luna
Cobijando de amor tu piel.

Soy la guerrera del tiempo
Y ganaré todas las batallas,
¡Aún las perdidas!...

Raquel Rueda Bohórquez

24 10 16

domingo, 23 de octubre de 2016

LANCES (169)


LANCES (169)

Le hice un lance a tus ojos
Pero ellos dejaron de iluminar mis noches.

Luego deseé tu boca,
Pero calló cual roca en la montaña.

Le hice una invitación a tus brazos
Pero se alejaron por el Paseo de las Gatas.

Maullé de noche y de día,
Busqué la esquina de tu derroche;
Trepé la montaña de tus pasiones;
Busqué la espada entre tus piernas,
Pero nada sucedió...

...te perdí, siempre te perdí
Mucho antes de tenerte.

Raquel Rueda Bohórquez

23 10 16

MI VIDA (170)


MI VIDA (170)

¡Qué letra tan dulce y tan triste a la vez!, gracias poeta por tantas cosas lindas, ésta música es genial.

La historia de mi vida ya la dejé escrita. No sé lo que suceda a partir de ahora, pero también fue verdad, sólo que el viento diluye las nubes y la lluvia ha caído con intensidad.

¿En dónde ha quedado tu sol que se ha ido?...
¿Qué vereda iluminará?...

Llegó el día del silencio… ¿Para qué le contaba a mi estrella tantas cosas?, jamás devolviste las flores en mi ventana y siempre esperé con regocijo una llamada tuya, un ¡hola, yo también te quiero!, ¿ese poema es para mí?

Pasaron los años, la estrella cambió de sendero, en tanto sentí pena por mi intensidad, se apagaba mi luz de tanto silencio tuyo; me di cuenta que debía marchar, alejarme del cielo de tus ojos que eran para mi oscuridad, un sublime despertar.

Conoces mis pensamientos, sabía que nada podía pasar. No puedo estar aquí por otro día, aunque duela, será el día de partir, porque nada enviaste, aunque mi ventana siempre estuvo abierta para ti.

Ahora canto hacia adentro, espero el trino de un ave, las flores frescas que llegan a casa huelen al aroma de una ilusión, y veo a tu estrella veloz y nada que retorna, ¡nada que regresa para mí!

¿Te das cuenta?, te inventé en un rincón para hablar a solas conmigo y que te enteraras de los más íntimos pensamientos. Los dos lo sabemos, lo intenté, pero nada pasó; y ahora debo retornar al camino, a la estación del tren a comprar otro boleto que me llevará hacia otro sueño pedido a la estrella que surcó ante mis ojos, con otro motivo que anima a saltar la cerca y a cruzar el bosque, sin pensar en los espinos que halle en ese transitar.

Mi vida quedó escrita en un libro grande que leerán hoja a hoja, sin ningún cobro anticipado, por eso no puedo vender lo que ya publiqué, ¿o sí?, tal vez la estrella de ahora me ayude, la vida cambie aunque sigas aquí, y en todos los poemas que escribí para ti.

Raquel Rueda Bohórquez

23 10 16

sábado, 22 de octubre de 2016

DANZANDO PARA TI (171)


DANZANDO PARA TI (171)

Mi cintura es la ola en el mar,
Danzando para ti sin frenar.

Mis pechos son la palmera
Tocada por la brisa al pasar.

Tambor de tu pecho, ¡suena!...
Cítara de tu boca, ¡canta!...

Flauta dulce del bosque, arrima pronto,
Que la soledad acusa, y la pasión
Es la llama más dulce en éste infierno
Que me condena a ti.

Enciende un cirio de rojo color...
Perfuma el ambiente con mirra e incienso,
Úntate de mí un tanto para que calientes;
Y luego, sigue danzando que la noche es larga
Y el amanecer paciente.

Ven poeta mío, ¿a qué tienes miedo?
Estas alas se crecieron
Ante la traición y la mentira.

Quédate en el orillo de mis pensamientos...
Arrópate con la cobija de mis deseos,
Y ahora pégate a mí, desnudo
Como el paisaje de ahora.

Tócame cual si un tambor fuera,
Que por tu amor me dejaré hacer
Todo lo que quieras.

Por tu dulce cariño seré tuya
Con los ojos cerrados y las piernas abiertas.

Raquel Rueda Bohórquez
22 10 16

VISIÓN (172)


VISIÓN (172)

Todo cambiará, existe una renovación tanto interna como externa; visualizo el mar o un lago, todo es azul, pero hay cercas de piedra; rosas de muchos colores hacen alarde de su belleza, y las aves multicolores tienen lugares para sus nidos.

Nacen arroyos, un manantial se crece dentro de mí. Camino por ahí, te veo en el lugar de las melancolías con una medio sonrisa; me apresuré a pensar que era fingida, pero nada podía ser más cierto que el sol del mediodía.

Nos miramos sin hablar, ¡lo presentí desde el primer momento!, pero la inquietud surge en medio de un palacio colmado de vicios y cosas colgadas; de vidrieras llenas de asuntos de hombres. La vanidad era el brillo más intenso que jamás pude ver, pero me hirió de frente, escupió mi rostro y con tus manos limpiaste lo sucio que se veía en mí.

El castillo pinté con guijarros del camino, tenían los colores de la primavera y las joyas que se fueron en manos ajenas, retornaron en los colibríes que se acercaban sin timidez a buscar la miel de las rosas.

Me colgué de ti como si fueras el mejor árbol y te dejaste; decidí enredarme en tu brazo arqueado y vi que eras feliz; nos fuimos yendo, caminando otro sendero con otra mirada y el paso más ligero.

¿Qué puede ser más duro que la indiferencia?, más en ésta visión tus manos siempre llegaban colmadas, tus ojos pedían siempre los míos, y tu boca rogaba un beso en medio de un musitar de versos.

Parecías pájaro libre en un arrozal y corrí, ¡corrí cual demente!; reí de mis locuras y reímos al fin los dos.

La visión se cumplió, tus manos y las mías fueron una, ¡ya nada dolía!, ni siquiera los malos recuerdos, y se tornó blanco el cielo; los nubarrones despejaron el sol, y comprendí que fuiste tú quien puso el hilo que faltaba a mi existencia, y con tu suspiro, enredaste la espada de Cupido en su nombre y en el mío.

Raquel Rueda Bohórquez

22 10 16 

viernes, 21 de octubre de 2016

CHESTER (173)


CHESTER (173)

Chester es un gato con suerte, ha estado en las últimas y regresa con más fuerza; ha de ser su cola negra la que lo aviva, porque para gatos que resuciten casi muertos, tenemos al minino de Sonia que le arranca a la vida cada tajo de buena vibra y ni siquiera lo adivinamos.

Tiene más años y pilas que los de la batería de la propaganda.  Éste gato en verdad es de buena suerte, lo arañan, lo muerden, se inflama, lo revientan y continúa fuerte, sigue cazando palomas y ratas y se encarama en el árbol más alto, arañando su mundo inmenso con maullidos alargados y miradas austeras.

Es un señor, él lo sabe y todos le tienen paciencia.

Algún día todo cambiará, dirán que debe morir para que no sufra, pero él volverá a sus andanzas, sin hijos, sin nietos, sin amantes porque bien castrado fue, para mermar un poco esas ganas de salir corriendo detrás de las gatas.

No le sucede mayor cosa, tiene una vida de gato feliz, una casa grande para él andar a sus anchas, un plato siempre lleno, y si acaso está vacío, maúlla como endemoniado para que otra vez llenen su taza.

Qué bello hubiera sido que conociera a mi gata romana, ¡tan linda y joven!, se fue casi de capullo, cierto día me la envenenaron y nada se pudo hacer, se fue con el collar de lana al cuello y ese pequeño aldabón de plata de su misma carne.

Su cuerpo allá se quedó, no pude ver a mi amor vencido, después de tanto cariño, ¡y nada que te olvido!, porque cuando te recogí del basurero corriste a mí, y yo corrí hacia ti, desde ese día nos escogió el destino para amarnos.

La envenenadora vive alerta, ahora tengo dos mininos, a Nilo lo dejaron en la calle pequeño y hambriento, y a Gabriela la trajo Serbio para contentar mi tristeza.

Ya nos amamos, pero es callejera, pronto vendrán los demonios a casa y ese día volverá al doctor y estará más seguido conmigo, luego ellos se irán con la luz que se apaga y el sol que despierta.

Mi pobre gata no tuvo la suerte de Chester que hasta vanidoso parece; ella se fue de mariposa sobre una rosa, o de rosa que aún perfuma junto a sus capullos, y su recuerdo permanece como la buena sombra que fue.

 Mi dulce amor que aún en sueños aparece y musita su canción de cuna a mi oído, en tanto Chester parece un Rey, blanco con su cola negra y despierto, siempre despierto esperando a ver quién entra por su puerta para gruñir enojado y mirar de lado como viejo gruñón.

Raquel Rueda Bohórquez

21 10 16

VOCES DE OCTUBRE (174)


VOCES DE OCTUBRE (174)

1
El mes de octubre ha dejado un mensaje:
Humildad. Así hemos de permanecer
Porque nadie, aunque esté forrado en oro
Se salvará del premio de la muerte.

2
Anoche tuve sueños espantosos,
Ésta semana ha sido así,
Pero debe ser que no he dormido bien,
Ni he comido de manera adecuada.

La sed retorna,
Y en estas inquietudes de ojos cerrados, pude volar,
Pero jamás como un águila.

Me pude desprender un tanto,
Igual que el gorrión hacia su pinar.

3
Se nos pide bajar el rostro
Para beber de la tierra como los pollos,
Y levantar la mirada para agradecer.

4
La enfermedad es una lección,
Una medicina para el espíritu;
Y la salud es un premio a todo lo que acatemos,
Pero también es una pregunta constante
Porque tanto malos como buenos
Enfermamos en algún momento,
 Igual la muerte no excluye a nadie,
No sé qué tan dulce sea,
Imagino que más dulce que el dolor, ha de ser,
Y es ahí, con el cuello abajo y los ojos cerrados,
Que tenemos que aprender a ver...

5
El día que me sienta un águila,
Será cuando nada me interesen las cosas de la tierra,
Pero me seguirán atrayendo las nubes y las montañas.

6
¿En qué lugar de mi línea paralela estará el amor?
Mi horizonte está cada vez más lejos de mí,
Pero sigo viendo al infinito
Mientras vienes con una sonrisa y me dices:
¡Mi amor, éste poema es para ti!
7
No sabía que ensoñaba sola,
 Y que se puede hacer en pareja.
¿Serás esa persona a quien el destino colocó
 Para que aprendiera que el ensueño es pasajero,
 Como todo en la vida?

¿O será que el ensueño es la verdad
Hacia donde la mente nos lleva?

8
Hay dos imperios:
El imperio de los "boludos"
Y el imperio de aquéllos
Que ni siquiera con la razón se pudo.

9
Estas lágrimas son deudas de los perezosos,
Quienes se quedaron durmiendo bajo una leve lluvia;
Es una queja íntima por decir NO, al sueño de la paz.

10
Con estos pensamientos
Que no se sabe si son espinas o flores;
Me aparto del ruido de la gente,
Me quedo en el silencio de un rincón que me ama,
 Y me persigno con la sal de la vida que toca mi frente.
11
German no tiene afán,
Su único afán es cantar,
Comer y dormir,
Y a pesar de tanto afán
Siempre suele sonreír.


Raquel Rueda Bohórquez

Octubre/16

PRIMOS (175)

La sombra es la única amiga que nos abandona 
el día de la muerte. 


PRIMOS (175)

La sombra, es la única amiga que nos abandona
El día de la muerte.

Ellos se dan un beso en la boca con la inocencia de los 3 años, luego se toman de la mano y corren a buscar flores, para la novia que ese día se vistió de blanco.

Mi hija con Anderson, los primos que se amaron mucho antes de que la primavera nos robara su canto.

Imágenes van y vienen, nos sacude el tiempo, nos exprime la última gota de sangre; se roba cada lágrima de nuestros ojos sin clemencia, parece un sol ardiente secando la vida para llevársela al lugar de las distancias.

Ahora, ¿qué es ahora más que agua por entre los dedos?, ¿qué es el segundo más que una imagen que se borra con el tiempo?

Mis relojes están estacionados, no se mueven sus agujas, pero a ellos no les importa cuántos segundos corran, el tiempo estará ahí inamovible porque a él no le pasa el tiempo.

Ya es un parpadeo, me voy, pero les dejo muchos recuerdos; será una tarde cualquiera, una soga no reventará y el brillo de los ojos no veré, porque no habrá tiempo para más sueños vanos. 

Raquel Rueda Bohórquez
21 10 16

ESOS LATIDOS (176)

Moja mi corazón con el tuyo 
y déjame correr río abajo contigo.

ESOS LATIDOS (176)

Moja mi corazón con el tuyo
Y déjame correr río abajo contigo.


Hay latidos en la madre tierra,
 Enojo en el viento; ¿y de ellas?,
¿Qué será de las aves y sus trinos mañaneros?

Triste estoy si no te veo,
Si algún día al asomar a ésta ventana
 No vuelvo a sentir tu poesía
Palpitando de amor,
En medio del ruido de los días,
Y el llanto del búho en la noche.

Esos latidos a corazón tuyo en el mío,
Se cansan así las piernas
De sostener el peso de la existencia,
Sin embargo, no tienes de mí clemencia.

Aquí todo es correr y pagar, pagar y correr
¿Y para el descanso?

¿Será que toca esperar a ese momento
En que seremos eternidad?

Mi madre es la montaña de dos picos
Por donde mana leche blanca
Que hace reverdecer los potreros
Llenos de vacas y mulas pastando,
Pero se agota, tiene hambre y sed de amor
Porque de tanto robar su dar,
Es que vivimos tan vacíos
Y besamos sin ardor.

Rocas ya no son el sostén de mi madre,
La arena temblorosa se moja
Y la arcilla ocupa el lugar de la luna roja.

Muchos lagos nacerán cada segundo,
 Tienen la fiebre del hombre
Y su ambición derrota el poder de Dios.

¡Eso parece y me lo creo!
Él ya no salta por los rincones,
Ya no es la liebre afanosa ni el león que ruge
En medio de lluvias torrenciales.

La lluvia ha dejado de mojar como es debido,
Ahora tiene cárceles de plástico
Que se venden al mejor postor,
Como la tierra que cubría el paisaje,
Se volvió oro puro, y los ojos se crecieron en su ambición.

¿Qué será del futuro?,
No veo un futuro cierto,
Sólo planicies y mucha lluvia;
 ¡Demasiada!, tanta, que al llover todo
Será un inmenso mar húmedo de tristezas y agonías.

Estoy triste, todo me vuelve pálida…
¿Por qué razón la luna cambia y se muerde?
Cada traje hace enloquecer lo contento
Que me revuelca hacia las entrañas.

Mis gusanos están hambrientos de mí,
Y la muerte parece la flor más silvestre,
 La más perfumada y la más ansiada.

Pero luego pienso que siempre moriré
 Y la luz toca otra vez a mi ventana,
Lleno la palidez que se presenta con pequeñas letras,
Y el alma busca su nicho de plata
Donde canta un ave y seca mis lágrimas.

Esos latidos de mi madre,
Se fueron con lentitud
Río abajo entre el alud y la madera seca
Con un ramo de rosas blancas
Adornando su cabeza.

Raquel Rueda Bohórquez

21 10 16 

martes, 18 de octubre de 2016

PISANDO (177)


PISANDO (177)

Tocando la tierra,
Pisando las hojas
Y amándola a ella.

Luego correr y buscar
Una roca, un manjar
Para la niña de mis ojos.

Y volver al hogar,
Al naranjal en flor;
A las semillas de agraz.

Levantar el pico y cantar
Por todos los días,
Por el rincón del amor,

Por el chillido de las cigarras
Y el arpa de las ranas.

Pisando fuerte,
Arañando a mi madre
Que bendice mi vida.

Después de todo,
Buscar tu lomo
Para dejar mi fortuna
Enterrada, oculta,

En la tibieza
Donde la vida empieza
Y el dolor se vuelve alegría.

Raquel Rueda Bohórquez
18 10 16

lunes, 17 de octubre de 2016

COBIJA DE PIEL (178)


COBIJA DE PIEL (178)

La esencia más pura del amor de Dios,
Se encuentra en el corazón de una madre.

¿En dónde hallaremos un amor igual?

La madre es algo así como el perfume de la flor
Siendo la flor en sí misma.

Es la semilla fértil que regala un bosque,
Es el fruto maduro que calma nuestras hambres.

Una madre es el manantial de la montaña,
Ella se llueve para todos, y a todos apacigua.

Madre mía: ¿qué puedo decir de ti?
Eres el juguete del viento que viene y me abraza
Y en este abrazarme me hace llorar.

Eres la música del mirlo en la montaña,
El moverse de un ala herida para agitar las mías
Y alejarse luego para en mis sueños tornar.

Eres el amor más puro,
Tan perfecto, que Dios en su bondad,
Me prestó tu vientre para estar en ti
Cual semilla tímida que tiembla y se agita,
Para volver a vivir pegada de tu hilo
Y arropada de tu cobija de piel.

Raquel Rueda Bohórquez
17 10 16

SI TE VEO (179)

Gian 


SI TE VEO (179)

Hace un año
Pensaba en ti,
Y hace un segundo
Se vuelve a repetir.

¿Será que el amor al fin
Ha frenado en mi ventana?

Fue un algo “raro”…
Verte bastó,
Y el mar profundo
En mí se agitó.

¿Serán tus ojos negros?
¿Será lo poeta que te ilumina?

Lo cierto,
Es que desde que te vi
No soy la misma.

Espero a verte cada mañana,
Parezco el ave gris
Que se engalana
Con los rayos del sol
Entre sus alas.

Luego me voy
Hacia el lugar del siempre,
Y en éste rincón
Nace y crece la musa
Tan solo al verte.

Raquel Rueda Bohórquez
17 10 16



AUSENCIAS/El gallo (180)


AUSENCIAS/El gallo (180)

Tenía prisa por amar,
Y le di la espalda al verdadero amor.

¿Qué puedo hacer más que cantar?
¿Qué otro vicio posee el ruiseñor?
¿Qué don me ha hecho su favor?

Me cuido de pisar tu lomo, de arañarte,
Porque entre las aves
Fuiste la que jamás pude domar.

Tenía demasiado afán por todas
Y perdí el vuelo de la gaviota,
Que se alejó feliz por el ancho mar.

Ahora me quedo con el vicio:

¡Cantar!... ¡Cantar!...

Raquel Rueda Bohórquez

17 10 16

domingo, 16 de octubre de 2016

¿QUIÉN ERES? (181)

Dios en la mirada de un moribundo. 
Mi Frank amado. 


¿QUIÉN ERES? (181)

Dios en la mirada de un moribundo.
Mi Frank amado.



Buscando a Dios en sitios de mármol frío y corazones de hielo, que pedían por una oración nuestro dinero, me di cuenta que Dios nos circunda; se crece en la cascada, se profundiza en el mar; nos llueve desde el cielo, nos ilumina desde los astros; salta y brinca de rama en rama, habita la soledad del ermitaño y lo hace feliz.

¿En dónde está Dios?, Él es todo lo que existe y continuamos necios, aprendiendo de memoria números para chantajear a quien le falta fe.

Dios es la semilla que se volvió árbol y luego entrega, se dona a los pobres que habitamos su paraíso: flores, frutos, y de nuevo se multiplica en cada semilla; se vuelve bosque y río, roca y pájaro en vuelo.

Mi pregunta es: ¿Qué nos pasa?, siempre lo busco, cierro los ojos y lo presiento, parece que me tocara y me elevara, luego soy parte del ave grande de ojos dorados, pertenezco a su sangre, soy parte de sus ojos y mi corazón tiembla dentro de sí.

Nos veremos mañana en medio del espejo claro de un lago, porque Él me acaba de regalar el cansancio para que descanse, y me arropa con una sábana bordada en estrellas.

¿Eres tú la hoja dorada que acaba de caer?, ¿o la mariposa azul que rondó ante mis ojos el día de mayor inquietud?

¡Cuánto recuerdo ese baile, y la magia que causó mirarle!, parecías tener resplandor, te vi del color de la hoja seca que cubría completo tu pecho, pero después, rayos de luz y un azul intenso fueron magia de espejos, que ante el sol del mediodía, se alejaron para tornar en las luciérnagas y en los ruidos intensos del bosque.

¡Oh amor mío!: ¿de qué manera alivias la gran inquietud que tengo?, es como si un pájaro hambriento hallara en ti la fruta más dulce, o el niño más helado y sin plumas, encontrara bajo tus alas el abrigo más suave, y después te ocultaras en su pequeña garganta, para contentar las mañanas frías y aliviar las cálidas, de todas las gentes que van a los parques con una camándula en los dedos, rezando una y mil veces, la misma oración, en tanto tú pasas y pasas, y nadie te ve ni te escucha.

¿Eres el acontecer que mueve el lago?, ¿la onda que se crece y copia el cielo?, ¿el pez que pasa?, ¿la garza que forma un abanico y lo atrapa?

¿Eres la brisa que me toca, que penetra mis pulmones y me llena?, ¿eres los ojos de mi madre?, ¿la mirada de un niño triste?

Eres la inquietud temprana que ilumina mi ventana, y con la sensación de que me ves, doblo las rodillas, para sentir que vives en mí con cada suspiro, cada mañana, cada instante de vida, porque tú eres “todo”, y sin ti nada soy, no existo…

Raquel Rueda Bohórquez

16 10 16

jueves, 13 de octubre de 2016

TORSO (182)


TORSO (182)

En un rincón del silencio se conservó;
Lo vi dentro de un saco.

Sentí pavor no por el cuerpo desnudo,
Miedo que sudaba versos de terror
Y partí como él,
En trozos una fotografía,
Para ver qué sucedía.

No hubo más sangre que aquélla…
Escurría y escurría ladera abajo
Entre el pasto muerto de su arrastre,
Y el dolor imaginado de madre.

Tenía la verdad oculta y el alma volaba,
Fue una paloma en sitio equivocado
Que acompañó a su hermana.

La emboscada troceó su vida
Y acabó los sueños del bosque.

Cada vez que camino por ahí,
Adivino que una joven llegó
En medio del ruido de un vehículo,
Tenía ojos azules de cielo
Espantados y abiertos.

Un trozo aquí, otro allá,
Teniendo de testigo las grises nubes
Que anunciaban un fuerte aguacero,
Y el campesino que descubrió el horror
Tocando a la puerta.

Raquel Rueda Bohórquez

13 10 16