miércoles, 28 de diciembre de 2016

EL OLMO (120)

EL OLMO (120)

En el Olmo te dejo un beso:
Ábrelo y calma tu embeleco.

Bajo sus ramas te dejo un abrazo:
Tómalo y calma tu dolor en mi regazo.

En su tronco tallé tu nombre junto al mío
Para que jamás olvides
Que entre la nieve habrá un ave con frío.

En el Olmo te dejo mi cariño
Simple y noble,
Sin más vestido que sus flores
Y sin más adorno que sus hojas.

En sus raíces te espero,
Hoy o mañana,
Mientras el rayo nos inflama
Y caemos a la tierra,
Madre y dueña de todo
Y señora mía por siempre.

En el Olmo mi amor
¡Jamás lo olvides!,
Estará temblando una flor.

Ven y recibe de su corazón
Toda la miel guardada
Y todo el aroma prohibido.

En el Olmo que está en la cuesta,
Ahí estaré esperándote
Mi dulce estrella.

Raquel Rueda Bohórquez

28 12 16

martes, 27 de diciembre de 2016

UN NIÑO LLAMADO JESÚS (121)

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UN NIÑO LLAMADO JESÚS (121)

"Y el Cordero se hizo carne y habitó entre nosotros"

Vi a Jesús en el llano,
En la sombra del sol
Y en la cumbre de la montaña.

Cada año lo resucitamos,
Pero cada segundo lo matamos
Con nuestra ambición y maldad.

Jesús nacía de la boca del cordero
Y el borrego se arrodilló ante un temblor;
Lloró como un niño en el matadero
Con los ojos abiertos
Y el corazón palpitando de terror.

La espada sonaba en los aires
En tanto Él refrescaba con su amor,
Hacía bailar y cantar a las hojas;
Llovía desde el cielo sus encantos
Y ordenaba una y otra vez florecer la primavera.

¿En dónde estás?
¿En qué puerto te hallo?
Extendí las manos y acaricié tal sombra
Entre el pasto seco, pegada su boca a la madre,
Después, con el rostro elevado
Y las rodillas dobladas, vi cuán grande eras,
Para adivinar así, mi propia pequeñez.

Si buscamos al niño Dios
Hemos de saber que Él nace entre copos de algodón;
Con las perlas de las aves,
En medio del manantial y el riachuelo;
Junto al bosque virgen y al aroma de las flores.

Jesús es grande, es paisaje y amor
Y nos bordea, nos cerca,
Cual a un árbol la más bella enredadera.

Lo veo entre los esmeraldinos valles,
Levanto el rostro y lo siento, cálido y amable.

En cada lágrima que sabe a mar
Ahí tropiezo con Él y siento su abrazo
Entre la brisa al pasar.

Raquel Rueda Bohórquez

Colombia 20 12 16

lunes, 26 de diciembre de 2016

NUEVO AÑO (122)



NUEVO AÑO (122)

Deseando a todos mis amigos,
Un año nuevo maravilloso.

Ha llegado el momento de ir al bosque;
La brisa hace un llamado dulce
Y las hojas secas caen y caen.

Que la bondad inunde sus corazones,
Que hablemos siempre las mejores cosas;
Que tomemos de los mejores vinos y frutos,
Pero jamás nos detengamos a dañar a nadie.

Salud, amor y lluvia de bendiciones para todos.

Gracias, siempre gracias por estar en mi camino
Tan corto y leve como un parpadeo,
Pero tan dulce cual gota de rocío
Que al caer sobre un lago
Extiende sus ondas y se aleja.

Raquel Rueda Bohórquez

26 12 17 

sábado, 17 de diciembre de 2016

GABY (123)


GABY (123)

Ella es una gata morronga
Mañosa y pedigüeña,
Que llegó del campo un día,
Y se quedó de pordiosera
De la cocina a mi alcoba,
Y de mi corazón hasta el balcón
Donde se guardan sus ojos.

Todo en ella es dulzura…
Pequeñas lámparas de oro
Se encienden en las noches,
Y para el día parecen broches
Guardados en su cara.

Sabe de galantería
Y en esto se pasa.

De rodillas me conversa
Y luego, sin vergüenza,
Me deja un verso en la boca
Y un mordisco en los dedos.

Gaby en verdad es una gata mañosa
Que se quedó en mi corazón
Cual rosa sin espinas,
Dulce y primorosa.

Raquel Rueda Bohórquez
17 12 16

jueves, 15 de diciembre de 2016

LOS GANSOS (124)


LOS GANSOS (124)

Mis gansos, /creía que eran míos.
Ese día me hicieron la venia,
Pero el ladrón hizo fiestas
Y brindó con mis alegrías.

Ya no hay gansos en mi laguna,
El ojo envidioso se los llevó.

Ahora navegan lágrimas
Y patos ausentes de verde color.

Todo era alegría al verlos
Y ante un llamado a conversar;
Alas abiertas, picos aserrados
Que besaban mis manos
Con dulce amor.

Y se fueron los gansos,
No quedan ni sus plumas;
Sólo en un rincón sus nidos
Afelpados y tupidos,

Y esas bullas y contentos
Ante un grano lanzado
Y una caricia furtiva.

¡Aún parecen regresar
Entre brisas decembrinas,
Esas miradas de oro,
Esos picos abiertos;
Ese murmullo de alas!...

Raquel Rueda Bohórquez

15 12 16

domingo, 11 de diciembre de 2016

HACE POCO (125)


Lo que ayer fue suyo, ahora es un paraíso que otros devoran.


HACE POCO (125)

Lo que fue tuyo,
Ahora es un paraíso
Que otros devoran.

Hace poco, cuando sin causa escupiste al rostro
Sin conocer tu íntima razón y tú secreto motivo...

Hace un instante me arropé con tu mirada
Y en la transparencia de un lago,
Entregué mi único tesoro.

¿Diste cuenta acaso de mi pobre ilusión?
¿Advertiste en las turbias aguas que todo se iba,
Y en ese irse quedaba sólo vacío?


Hace tan poco, que hasta puedo repetir tus dedos en mi piel
Y alargar mis brazos sobre tu cuello,
Para quedarme cual enredadera prendida de ti.

Pero vano fue mi amor, de poco sirvieron mis besos,
Nada te conmovió, más aligeraste el paso.

Ahora estoy aquí, ya casi vieja, casi olvidada
Recordando de la infancia los grises y dorados,
Y de éste amor, en el que sólo yo te amé.

Hace poco soñé contigo nuevamente.
Somos unas letras talladas en un roble joven,
Y allí te quedaste para siempre.

Si te contara que hace tan poco,
Que todavía recuerdo el olor del musgo de aquél día;
La carrilera extensa, donde me aferré a tu talle...

Y el tren pasó con su veloz carrera,
El bus se llenó de gente donde sólo te veía,
Y ahora recuerdo todo, olvidando las heridas.

Es que todo sucedió hace poco;
Tanto, que recuerdo las líneas de tus labios
Y el negro encendido de tus ojos...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 12/13



A ESE AMOR (126)

A ESE AMOR (126)

A esa esperanza
Que ha llegado
Y en sus manos le florecen
Lirios y gardenias.

A esa luz que tiembla
En medio de mis oscuridades
Cual luciérnaga
Iluminando el corazón
Y haciendo sonreír la boca.

A esa invitación
Que ilusión provoca
A un regreso de ermitaño
Entre el sol de la tarde
Y el calor de las arenas,
A conjugar el amor,
El dulce amor bajo las rocas.

Raquel Rueda Bohórquez

11 12 16

miércoles, 7 de diciembre de 2016

UN MARZO 5/13 (127)

UN MARZO 5/13 (127)

No sé ni llevar un sombrero sobre mi cabeza,
 Pero sí conozco de abrir los brazos
Y agradecer por lo divino de la existencia,
Aunque me empeñe en hablar de la muerte.

 ¿Para qué?...
Luego pienso:
Si estoy muerta,
¿Cómo podría hablar de ella?

Camino a casa, no sé si retornes,
Pero es seguro que si no lo haces,
Es porque había una estación esperando por ti.

¡Dios mío!
Déjame ser en medio del caos.

Me regalas tus dorados,
Pero la mente se entretiene en cosas vanas,
Mientras cada día me muestras
El esplendor en tus ojos
Que se florecen,
A pesar de los intensos veranos.

Un rayo de luz es la vida,
Un cirio con su encendida flama;
Sólo la voluntad del Creador puede apagarle,
Con seguridad de que la muerte,
 Es la vida que soñamos.

Raquel Rueda Bohórquez

5 3 13

martes, 6 de diciembre de 2016

CANTO DE AVES (128)


CANTO DE AVES (128)

Mi hijo es la orquesta mayor que ocupa mi corazón.
/ ¡Qué no se enteren mis flores, porque son celosas!


La música es la voz de Dios
Que busca una respuesta.

Pero la respuesta
Está en el corazón de los pájaros
Que cantan sus auroras
Y abrigan las perlas de su alma,
Para que las orquestas se multipliquen
Y le den una razón a la vida.

Alguien diseñó un pentagrama en el viento;
Las aves lo conocen, y cada una busca el suyo.

Con éste contento se adivinan
Brillando entre las flores
Cual divinas joyas.

Raquel Rueda Bohórquez

12 11 16

CARRILERA (129)

CARRILERA (129)

Ella intuía toda perversión
Y se guardó para el veneno y la hiel,
Para el odio y la maldad.

¡Pobre de mí gata!



Pasó el tren y nada que te vi…
Anduve escalones que mis pies quemaron,
Y de tanto arder la carne;
De amor desvanecí.

Se fue el tren con mis sueños,
Pero la vida me regaló un boleto;
Es gratis y me ha llevado a ti.

Camino y camino,
Parece una escalera dormida
Por donde se hiere a fierro
Y se contamina el aire.

Una serpiente de metal grita:
¡Debemos correr aprisa!...

Pesa la carga que lleva:
Metal precioso robado a mi madre
Que luego encenderá en llamas
Para dizque la vida se mueva.

¡Te has bajado!, llevas la mirada triste.
¿Por qué estás triste si te amo?
Nadie ni entre miles es como tú;
Te reconocería en un desierto.

Compras otro boleto,
¿Será que regresas?

¿Será que al fin tu destino soy yo?
Entonces paro de correr
Y busco la estación cercana.

En la roca más alta te espero
Con una sonrisa soberana.

Raquel Rueda Bohórquez

12 11 16

HOJAS Y SENDEROS (130)

HOJAS Y SENDEROS (130)

Amo las hojas porque ellas soy yo, y eres tú.

En ese tambor también están los sueños
Que alardean desde la montaña;
Luego se quedan temblando en el corazón
Y la templanza de la piel al sol
Los hará sonar de nuevo.

¡Danza magnífica de la vida!
Y ahí estarás, hasta que el bastón dorado
Señale el fin del camino.

Mientras tanto, ¡bendito sea el sendero!
¡Bendita la huella de los pasos del caballo
Y su trote tamboril!

Tus imágenes son poesía,
Tus ojos son las estrellas más buscadas;
Tu amor, el sueño más poético.

Aunque llegue el invierno,
Siempre habrá una flor
Esperando tu mirada,
Y una hoja bañada en lágrimas.

Raquel Rueda Bohórquez

10 11 16



10 DE NOVIEMBRE/16 (131)

10 DE NOVIEMBRE/16 (131)

El árbol en su lugar predilecto.
Jamás falla su amor.


El tipo inició con mentir; luego quiso ropa, la cual extendí, después me insultó.

¿Por qué razón somos así?, ha sido un día con otros amargos, pero está despejada la tarde, la puerta abierta de par en par, y las malas energías se van con la luz del sol.

Luego la anciana hizo una casa pequeña para alquilar, ¡aquí queda bien una cocina pequeña!, luego en aquel rincón acomodaremos el resto de cosas, todo mínimo y bonito para una persona.

Una cama rústica en aquél rincón, en ese lado el baño esquinero, en aquel otro lado una planta para la buena suerte, una rocas, la pared que parezca de muchos guijarros pequeños y de colores, ¡y mucha luz!, que jamás falte la claridad, porque sin ella la casa sería una cueva de ratas.

Con estos planes recorté la casa; después vendrá un joven o una señora, o puede ser un pensionado aburrido de vivir en casa con tanta gente, ya que le dejaron la pieza oscura para que el amante de la hija ocupara su espacio, esto me han contado entre otras historias, pero nada es pecado si lo aceptamos.

¡Sí señor!, para eso está bueno éste rincón de la casa, pues todos preparan maleta y se me hace grande para mí.

Me quedaré en el lado derecho, desde aquí puedo mirar hacia el patio, no habrá cuevas para que se escondan los demonios, y después de ahí un espejo en algún lugar, para que se vayan a dormir y no se asusten con las cosas que hacen los vivos.

Estarán mis perros contentos, los vecinos felices porque habrá más ruido, y el ave continuará colgada en su cárcel, en la misma cuerda de la luz que atraviesa el árbol.

Ahora se baña Diego, nos preparamos para ver ganar a Colombia, y si acaso pierde, también para saber perder de vez en cuando; madurar a punta de patadas éste balón cotidiano de las cosas que vienen y van.

¡Esto es la vida!, pequeños detalles y sueños, como lo hacía mi mama.

Planes y proyectos, unos se dan, otros quedarán en el camino, pero soñar nos mantiene despiertos, ¡más de lo que imaginamos!

Sueño ahora que me escribes,
Y también que te respondo…

¿Será posible que tú y yo, seamos uno cualquier día?


Raquel Rueda Bohórquez

10 11 16

ÁFRICA (132)

ÁFRICA (132)

Floreciendo por ahí,
Donde no debe ser.

Se templó el sol y los tigres acechan...
La serpiente se desliza con dulzura
Hacia el movimiento cercano.

Ulula el viento pesaroso
Pidiendo permiso al bostezo
Y se abre paso con garras afiladas
Y el corazón temblando.

¿En dónde estás?...
Luego de un gruñido
Llegan los sonidos a pasto seco,
A leña que se quiebra en mis propios huesos.

Soy ahora parte de un paisaje,
Soy el trino de miles de aves
Sobre los secos gajos,
Y el ciclo se repite una y otra vez.

La vida viene y va,
Y en su cortejo,
Los elefantes levantan la trompa
Y se besan.

De África recuerdo a mi madre negra,
Sus pezones con olor a tierra
Y sus ojos que iluminaban mis noches
Donde no había cadenas,
Sólo era el mundo una explanada
Por donde podía correr y volar.

Cierro los ojos y me recuerdo alta,
Parezco la jirafa con pintas en su pijama;
Luego soy la gacela que huye
De las garras finas de un león.

Me bebo la vida en un manantial...
Acaba de llover y todo es verde;
La vida resucita y el bosque grita,
La muerte no existe, todo es vida,
Todo es algarabía entre los gajos;
Y sobre la tierra morena,
Serpientes parecen espejos
Donde el sol se baña.

Ahora soy el grito de miles de genes,
Pero los de mi madre primera, sobresalen;
Se fundaron en la carne y son las pecas que lloran.

Su color está ahí, en mi mundo raro,
Y las cadenas continúan apresando,
Los gemidos nos cansan y regresamos
Una vez y otra y otra,
Al cansancio de la falta de libertad,
¡A las cadenas disimuladas!…

Los huesos de los elefantes nadie los recuerda
Porque la matriarca ya no está,
Se ha ido al bosque de la ignominia
A recordar que alguna vez en África,
La vida fue el árbol más frondoso
Y las nubes, son bandadas de queleas.

Raquel Rueda Bohórquez
12 11 16

EL GRILLO Y LA LUCIÉRNAGA (133)

EL GRILLO Y LA LUCIÉRNAGA (133)

Cierto día, le dijo el grillo a la luciérnaga:
¡Oye luciérnaga fea!, ¿cuál es tu gracia?...

-La luciérnaga no respondió nada,
Sólo encendía y apagaba...

-¡Responde luciérnaga tonta!,
¿Cuál es tu oficio en la vida?
¿De qué sirves en realidad?

-La luciérnaga continuó muda;
Encendía, apagaba...

El grillo no paraba de chillar,
De comer y comer,
De reclamar y reclamar,
Pero la luciérnaga ni se inmutaba.

Luego ella desapareció,
Y el grillo no pudo hallarla entre tal oscuridad.

¡Eh luciérnaga!, ¿en dónde estás?,
¿Te has escondido de mí para no responder?...

Después de un rato,
La luz intermitente volvió a su lugar,
Pero ya no estaba sola,
Alguien cubría su cuerpo
 Y sus alas fueron el regocijo de su espera.

El grillo continuaba su necedad
Sin comprender que la luz de la luciérnaga
Iluminaba su propia ceguera,
Pero que también su luz atraía el amor,
Y el bosque se llenaría de sonido de alas
Y otras luces que multiplicarían la propia.

Raquel Rueda Bohórquez

8 11 16

ESA VOZ (134)

ESA VOZ (134)

El día que revele mi historia,
No me veré tan pequeña.


Escucho la voz del viento…
El tambor cuenta la historia de Dios,
De hombres que danzan y cantan.

A lo lejos,
El bisonte se hace dueño de las praderas
Y el hombre se olvida de cazar
Para seguir bailando.

Llega la noche, ¡es luna llena!
El amor es la cobija más dulce,
Hasta pinta de estrellas nuestros sueños.


Raquel Rueda Bohórquez

8 11 16

lunes, 5 de diciembre de 2016

PREPÁRATE/Chapecoenses (135)

PREPÁRATE/Chapecoenses (135)

Ese día nuestro cervato
Llevaba la cuenta del amor,
Decía que con ella se casaría.

Se graduaba en unos días,
Tenía la sonrisa más bella
Y cuadritos perfectos en el pecho.

¿Cómo lo he de olvidar?


Se hizo el anuncio de estar preparados, ¿para qué?,
Acabo de leer la hoja pequeña del día y me advierte:
No sabemos el día ni la hora,
 ¿Entonces, por qué razón vivimos con tanto afán?

Bendito día que me permite saber que estás,
Y que desde aquí sólo nos podremos amar,
Que desde allá, el viento me ha dejado tu aroma a limonar.

Un día lleno de bendiciones para todos,
Lo que sucedió con las flores tiernas que volaron,
Es que Él no deseaba que el mundo las dañara,
Eso me respondió el día que falleció nuestro amado potrillo,
Y lo creo...

Ahora corren detrás del sol,
Y todos ríen a carcajadas.

Se van los que tenían el alma llena de ilusiones,
Y los que habían cumplido con la misión.

¡El raro cuento de vivir…
Luego sentí que un murmullo de alas
Cruzaba el cielo de Colombia...

Y se fueron las ovejas en manada,
 El terror los tocó, nada sintieron
Pues la condena de vivir soñando,
Fue el frío de la montaña
Que los acogió con dulzura.

Después de los gritos y la desesperación,
Vino la paz y el silencio.

Ahora son almas de pájaros
Que rondan el universo
Y vienen de vez en cuando a visitar los cerros.

¡Qué descansen en paz!


Raquel Rueda Bohórquez

5 12 16 

HACIA TI (136)


HACIA TI (136)

A mami nada le importa más que dar amor.


Estuve un poco
En la pequeña ventana
Que me acerca al Sol de cada día,
Y hablé con Él…

Dije que de ahora en adelante
Todo era brevedad,
Nada de arrogancias
Aunque parezcan.

Me quitaré
El traje de la hipocresía,
Pues caminar hacia Él
Ha de ser descalzos y desnudos
Como alguna vez llegamos...

Me ha visto a los ojos…
 ¡Oh amante mío!:
Tienes la dulzura del pichón
Y la fragancia de la flor más olvidada,
Más a mí llegó tu aroma,
En un día de muchas nostalgias y pesares.

Ahora busco la sonrisa,
Y ella corre ladera arriba.

La felicidad está en ti,
Y hacia ese lugar encantado me diriges.

Raquel Rueda Bohórquez

12 16

CUESTA ABAJO (137)


CUESTA ABAJO (137)

El gallo subió y bajó la cuesta,
Al rato, peluches sonaban a primavera.

Este año hemos sido bendecidos con lluvia, hacía muchos años no llovía como ahora, ¿lo habíamos olvidado?, a veces causa desastres, así recuerdo los bosques incendiados, los árboles derribados, la basura que se le entrega con malicia al río y al mar, y entonces me doy cuenta que no es la lluvia la de los estragos, es la gente, que ha perdido el respeto a Dios y lo abusa de igual manera, lo crucifica cuando le da la gana, y si regresara como hombre otra vez sería maltratado...

¿Me salí del cuento?, bueno "nosotros", tenemos que mejorar como especie, porque vamos cuesta abajo, directo al infierno.

Raquel Rueda Bohórquez
5 12 16

SUEÑO 1 12 16 (138)

SUEÑO 1 12 16 (138)

La gata de Serbio,
 Tiene ojos de rana
Y zancas de garza;
Pero mi gata
Es miel en panal.

Para no olvidar, éstos días he tenido muchos sueños, no los escribo pronto y luego todo se borra de mi mente.

Hoy mi hija me despertó diciendo que estaba balbuceando una oración, que siempre digo: ¡Dios mío!, ¡no, no puede ser!, luego abro los ojos y continúo durmiendo. Pues bien, recuerdo qué estaba soñando:

Era un lugar desértico, muy seco, no vi plantas sino árboles destruidos y quemados y muchos niños.

 No tenían ánimo para nada, pero recuerdo que todos eran morenos, ojos grandes y brillantes, demasiado grandes para esos cuerpos escuálidos, y miraban al cielo como esperando un toque de trompeta, ¡lo deseaban tanto!, sus llantos parecían de gato recién nacido, no tenían más cobija sobre ellos que el cielo, y en esto me vi junto a ellos y empecé a rezar: ¡Padre nuestro que estás en el cielo..., luego desperté y aquí estoy, preguntándome la razón del sueño, pero no hay por qué inquietarme, hoy habrá comida para mi familia, tal vez alguien dirá: ¡No quiero esa porquería!, o simplemente comerá más de la cuenta, o habrá de donde escoger, pero ellos, escogieron morir...

El mensaje está aquí en el corazón, y temo comer más de la cuenta, la garganta está seca, espero más voluntad de mi parte, y que el dinero llueva, para así darme cuenta que no es mío...

Los sueños acusan y acosan... ¡perdóname Señor!, estoy dejando tu mensaje porque lo ordenaste y no soy nada, para no creer en lo que soñé, es un grito de la naturaleza y tú eres el paisaje que llora.

¡Feliz Navidad!

Raquel Rueda Bohórquez
12 16


COLORES INTENSOS (139)

COLORES INTENSOS (139)

Qué nadie te califique por el color o la imagen,
Igual, lo perverso de cada quien,
¿Qué gama posee?



Por aquí no tienen demasiada suerte,
Porque muchos no sabemos distinguir
Entre lo que es venenoso y lo que no.

 Así he visto asesinar a muchas serpientes,
Además, le tenemos miedo a todas,
Porque éste miedo fue heredado.

 ¿Por qué más bien,
No enseñamos a respetar a la naturaleza
Y a tener respeto a sus habitantes?

Pero si aparece debajo de mi cama,
Se me quita lo "santa".

Cierto día estaba con mi hermana
Sentada por ahí en la parcela,
Cuando ella se apresuró a tomar un collar:

¡Mire qué collar tan hermoso!...
 El collar se movía, y ella no lo advirtió,
Pero mi ojo de águila sí.

Un amigo de otra finca, Lucho Pizarro,
Corrió a ver el collar que se movía,
Y entonces nos gritó que nos alejáramos de ahí,
Que era una serpiente muy venenosa,
Y no había antídoto contra su veneno, por su rareza.

Tenía colores intensos y variados,
Y dependiendo de ellos,
Sabríamos si era falsa o correcta.
Ésta era la venenosa
Pues su cola terminaba en un punto rojo.

Era pequeña pero gordita,
Igual su veneno haría que la sangre brotara por los poros.

No recuerdo si la matamos o no,
Ahora que lo pienso, se borró de mis recuerdos,
Pero no el collar que tenía movimiento
Y que era además muy bello.

Su beso era una muerte y segura y dolorosa.
Pero no estemos equivocados
 Que no solo las de colores intensos, 
Son venenosas.

Por eso en vez de atacarlas,
Debemos tener sumo respeto,
Así como al mar y sus arenas,
Porque muchos han resbalado,
Y otros equivocaron la orilla.

Raquel Rueda Bohórquez

Diciembre 2016