ASUNTOS (95)
Porque hay asuntos que muchos hombres
no comprenden, pero que están en el ambiente, parecen irreales, pero pueden ser
más dañinos que una espada en la garganta.
La envidia es brujería, por eso jamás
debemos envidiar a otros porque les estaríamos enviando energías negativas, que
regresarán a nosotros como un eco.
Si tenemos fijeza en una persona, ¿para
qué hablar de nuestra propia familia?, ¿en dónde está esa línea de hermanos que
jamás se ha de soltar?, no esperemos para cuando la mirada esté en la
vidriera...
¿Cuál es el motivo de creernos santos
y estar hablando de los demás?
Somos los mejores padres, los más
vivos para los negocios, los más ejemplares, los más inteligentes, mis hijos
son lo mejor, en cambio los de aquél o aquélla son vagos y viciosos…
¿Por qué lo hacemos? Nos falta mucha calidad
respeto y amor hacia los demás, luego la vida nos voltea la arepa y no sabremos
ni siquiera, cual fue la mano que la movió.
La familia es para respetarse, pero
ahora parecemos aves de rapiña, el más vivo quiere el trozo más grande, y el
más débil es agarrado a pico por el resto, pareciera que jamás mejorará esto,
porque cada vez se ve con mayor intensidad.
Ser luciérnaga en el camino de otros,
eso se nos pide, ellas iluminan porque esperan la llegada de un amor que tiene
alas, pues ellas no pueden volar y necesitan manifestarse de cualquier manera,
para continuar iluminando senderos y veredas.
Seamos lámpara y fuego, no espada y
espina en la vida de otros, igual, todos moriremos.
Que no sea la muerte un recuerdo para
nuestro actuar, sino que sea el motivo para abrazar ahora, ¡siempre ahora...!
Raquel Rueda Bohórquez
12 11 16
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