Mis hermanos chilenos
Han tenido que pasar
por muchas tragedias,
Hoy les toca un
fuego que no se quiere apagar.
Mi oración por
ellos,
Ni siquiera me
atrevo a pensar
Lo que es ver el
avance de las llamas
Con todo su poder.
ESOS BOSQUES/A Chile (30)
Dicen que alguien enciende un cerillo;
Luego las hojas secas pronuncian una elegía
Y todo es rojo y amarillo.
La luz del día se oculta entre negros nubarrones;
Han quemado las plumas del águila
Qué triste se posa donde un nido cantaba
Y recitaba poemas a la vida.
Todo arde, ¡son chasquidos y chasquidos!
Se quejan los árboles verdes y se vencen,
Parecen temblar y el terror es su cobija;
Después los pantanos se calientan
Y no hay por dónde correr.
¿A quién acudo ahora?
Lo que llueve de lo alto se ha secado antes de caer
Porque la combustión arrasa hasta con el viento
Y todo se calienta, parece el ardor del amor
Que ha sido herido de muerte.
¿Pero qué es el amor?
Él jamás calcina, sólo da vida,
¿Por qué entonces tenemos miedo?
El sol aparecerá mañana
Y la luna esperará a iluminar la noche.
Dicen que todo volverá a renacer,
Los bosques volverán y las aves que pudieron volar
Buscarán el nido viejo,
Igual pasará con el manantial:
¡Temblará al bajar la cuesta!
Veo que llueven cántaros de Él,
Vienen desde muy lejos pájaros de metal
Y abren sus vientres, más parece devastador,
Nada es suficiente cuando el terror toca nuestra fuente
Y las cascadas frenan su andar.
¿En dónde estás, ave blanca?
Llega pronto a mi territorio;
Toca los corazones y calma el miedo,
Que no tiemble mi tambor cual cascabel
Que no halló ni siquiera protección bajo las hojas.
¿Qué ha sido del cervatillo?
Sus ojos desaparecieron,
Huele a carne asada, a pesadumbre…
Todo es negro y blanco entre chispas rojas y doradas.
Pero siempre, aunque todo acabe,
Tu mano llegará hasta al mismo infierno
Que nos fabricaron,
Y el diablo ayudará, se santificará
Pues ni él mismo aguantará tanto dolor;
Su propio fuego apagará lo iniciado.
Una bomba ha explotado...
¿No lo sabían acaso?
El ruido apagó la voz de las briznas,
Los chasquidos enmudecieron
Y la paz fue un abrazo agradecido.
Todo fuego se apagó,
Pero se resiste a morir
Porque su alimento son los pinos y eucaliptos
Que debieron ocupar otra sombra.
Las cenizas abonan y los gritos de júbilo
Llenan los rostros de las gentes de Chile,
Otras disposiciones llegan,
Otros árboles pueblan los bosques
Y bandadas de pájaros
Le arrebatan otra oportunidad al destino.
Raquel Rueda Bohórquez
26 01 17