sábado, 7 de enero de 2017

SUEÑO 7 1 17 (109)

SUEÑO 7117 (109)

Era una gran casona, la gente corría de un lado hacia otro, buscaban trajes de muselina y seda fina, en esto vi a mi prima ¡jajaja!, todo rima.

Una fiesta se preparaba, pero no fui invitada; era un matrimonio y ahí estaban toda mi familia de Zapatoca, algunos me veían, otros me ignoraban aun viéndome; pero nada me importaba, estaban ahí en mi pequeña historia y tenían demasiada prisa, jamás pude anudar el cintillo en mi cabello muy negro, parecía otra época siendo ésta o la que sigue, pero la chicha y el maíz estaban servidos, las bandejas llenas y los vestidos brillantes con todas sus arandelas.

Vi a una anciana bajar la montaña, era una gran res muy fina que arriaban, pero ella se dejaba ir cuesta abajo sin resbalar siquiera, tenía el lomo rosa y la trompa blanca...
Jamás había visto una vaca de color rosa y la trompa blanca, parecía un peluche y su dueña era una mujer conocida que falleció hace poco, se veía feliz como una cabrita suelta, y en esto aparecí de nuevo en la fiesta, no sabía qué colocarme, nada encajaba, ni siquiera yo, en un lugar lleno de ruidos y rumores.

Del otro lado escuché carcajadas y pensé: Ríen de mí, ¿qué razón tienen para ello?, y empecé a volar, a dar saltos tan grandes que parecía una gacela y me junté con la vaca y la anciana, ella me dijo que ya nada le dolía, que era feliz con su nuevo estado porque podría transformarse en lo que deseara y regresar en sueños a casa, ver a su muchacho y a todos los que lo rodeaban, acariciaba su cabello, besaba su frente, y otra vez se alejaba volando por sobre las montañas, detrás de la vaca rosada...

La vieja Hipocrasia fue invitada, ¿para qué invitarían a esa vieja chismosa a semejante fiesta?, luego dirá que vine por sus cosas, ¡qué fea risa!, se escuchaba como el chillido de una hiena, y desperté...

 Mi aurora está fresca y el amor todo lo renueva.

Raquel Rueda Bohórquez
7 1 17

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