POL (89)
Tardes con sus días amables, aquí con
Pol, un cruce de Pomerania y Teckel, salió éste bebé adorable que muchas
alegrías ha dado a la familia.
Tiene orejas de elefante, hacía
morisquetas y gracias, cuidaba como el mejor vigilante, todo en él es amor, y a
todos nos robó el corazón.
Mató ratas gigantes, no se amilanó
ante nada ni nadie, y ningún perro era para él gigante.
Tuvo de amante a una French blanca
pero después de montarla la perrita murió, no se sabe la razón, pero Pol tenía
generoso el amor y tal vez esto la dañó, /eso dijeron las malas lenguas; por
tal razón, no lo dejaron montar sino a su almohada, aunque él parece que se
olvidó de andadas, sólo tenía ojos para un amor más soberano.
Ahora está anciano, era la mascota de
Anderson. Cuando lo llevé, él tenía como 12 años, entonces tenemos tristes
presentimientos, camina lerdo, todavía levanta la pata como borrachito, aún
ladra al mismo personaje de siempre, pero deseamos que no sufra ni un
milímetro, /como decía mi vieja: en un dulce sueño... así Señor, será más
liviano morir.
¡Sus ojos tienen demasiado brillo
para ser verdad!
Pol se dobla ante su amo, dormía con
Anderson, luego que él se fue, jamás volvió a entrar a su alcoba, ¿cómo lo
sabía?, se quedaba en la puerta viendo hacia la cama, /era su manera de
extrañar lo que tanto amaba.
Aquí en éste rinconcito del planeta,
nos reunimos a jugar, nos dio por jugar después de muchos años, desde que Kico
reventaba el parqués, no lo habíamos hecho. Nadie apuesta dinero, sólo pasamos
un rato bonito con mis hermanas y cuñada.
Ahora Pol es un tembloroso anciano
que le pide permiso a una pata para levantar la otra, pisa huevitos de codorniz
y enternece el corazón el brillo de su mirar.
El día que no estés, te voy a
extrañar perrito, será como el irse de un gran amigo, pero seguro que con Él te
encontrarás y te llevará en brazos a tu destino, mientras, seguiremos jugando a
sonreír y verte pasar por ahí.
Raquel Rueda Bohórquez
13 11 16
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