
En parcela
BUSCANDO A JESÚS (62)
Vi a Jesús en el llano;
En la sombra del sol
Y en la cumbre de la montaña.
Cada año lo resucitamos,
Pero cada segundo lo matamos
Con nuestra ambición y maldad.
Jesús nacía de la boca del cordero
Y el borrego se arrodilló ante su
temblor;
Lloró como un niño en el matadero
Con los ojos abiertos
Y el corazón tiritando de terror.
La espada sonaba en los aires
En tanto Él refrescaba con su brisa,
Hacía bailar y cantar a las hojas;
Llovía desde el cielo sus encantos
Y ordenaba una y otra vez,
Florecer la primavera.
¿En dónde estás?
¿En qué puerto te hallo?
Extendí las manos y acaricié tal
sombra
Entre el pasto seco, pegada su boca a
la madre.
Después, con el rostro elevado
Y las rodillas dobladas, vi cuán
grande era
Para adivinar así mi propia pequeñez.
Si buscamos al niño Dios
Hemos de saber que Él
Nace entre copos de algodón;
Con las perlas de las aves,
En medio del manantial y el
riachuelo;
Junto al bosque virgen y al aroma de
las flores.
¡Jesús es grande!, es paisaje y amor
Y nos bordea, nos cerca
Cual a un árbol, la más bella
enredadera.
Lo veo entre los esmeraldinos valles,
Levanto el rostro y lo siento, cálido
y amable.
En cada lágrima que sabe a mar,
Ahí tropiezo con Él, siento su abrazo
Y dejo de temblar.
Raquel Rueda Bohórquez
Colombia 20 12 16
No hay comentarios:
Publicar un comentario