EN LA TARDE/A Chile (27)
Dios mío, me abandono para ser
Lo que tú desees de mí.
Soy un campo, es pequeño,
Pero caben todas las flores del bosque
Con sus aromas benditos.
Quiero ser el árbol en la montaña, sereno y dulce
Esperando al caminante triste y cansado,
Para que puedas leer en cada una de mis hojas
Un poema de amor.
Me abandono a la lluvia y al sol,
Al fuego que alguien enciende
Porque no halla tu sendero.
En tus manos queda mi esperanza…
Las aves tocaron mis gajos
Y con sus alas tristes llevaron parte de mí
Para expandir luego que torne en el viento el aguacero,
Y los pájaros de metal confundan a la brasa
Que desea encender otra vez,
Entre las humaredas calientes
Y el aire que se enrarece ante la luz del sol.
Raquel Rueda Bohórquez
30 01 17
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