PRESENTACIÓN PARA 2017 (87)
Ama de casa, ingeniera de cocina,
poeta y escritora, madre de 3 hijos, que ni casada que ni soltera, pero eso sí,
buena persona que no se le arruga a ser honesta; conmigo no hay juego a la
trampa, solo en el parqués.
Si muero, todos tendrán que verme a
los ojos, porque no doblaré el cuello sino al sol divino del otro lado del
camino.
Tengo muchos escritos por ahí, en una
página o en otra, pero aquí en blog recopilo todos mis pensamientos, muchos
servirán para algo, otros quedarán por ahí sin lector, al arrimo de un
bosquecillo mejor; otros en hojas y libretas que están a mano y luego olvido y
van a parar al basurero.
Muchos me dicen que publique, aquí
están publicados y registrados por si acaso alguien quiere hacerse millonario a
costa de mis ideas que grandes o pequeñas, son mías, pero en éste mundo de
locos, hasta los pensamientos tienen dueño y eso es de respeto.
Varios cartones, menciones de honor,
destacados, participación en varias
antologías, pero a veces nos cansamos, también del otro lado la gente se crece
y nos hieren, o malinterpretan nuestras palabras; entonces evitamos y nos salimos con
mansedumbre para dedicarnos a escribir en nuestro lugar, sin esperar honores ni
palabras de nadie, sólo por el placer que nos da el oficio.
El único bien que poseo en el
instante es la vida, pero un segundo puede variar mi estado a difunta.
No poseo cosas materiales, ni me
importan mucho ahora, pero sí me gustaría que mis hijos pudieran viajar y
conocer el mundo, más que llenarse de obligaciones y ambiciones vanas.
Mi juventud pasó veloz y ahora toco
las puertas a la ancianidad con una corona blanca en la cabeza y una sonrisa
amplia, con la seguridad de que viví mucho tiempo sometida a cosas extrañas y
fuerzas diabólicas, pero luego vino la paz a mi vida y con ella el perdón, que
sanó toda esa rabia contenida que volqué en letras.
Sin esperar nada de nadie, vivo el
instante; procuro mejorar cada segundo, porque a pesar de los años, siempre hay
algo por pulir en nuestro interior. Me gusta estar tranquila y escribir, es una
hermosa pasión, el resto es sólo amor rondando mi esquina con cada canto de ave
y cada hoja que cae en mi portal.
Me hice amiga de la soledad y del
silencio, soy mala para largas charlas, pero me encantan las bromas, es más,
soy como mi abuela materna: “me gusta joder pero que no me jodan”.
Agradecer a Dios por todo lo que me
ha dado, por el don de la vida, por mis padres, mis hijos, mis hermanos, mis
amigos, el paisaje, la oportunidad de un sitio para expresar todo lo que tengo
en mi interior.
A pesar de ser una persona con muchos
complejos y timidez, poder llegar a la gente de ésta manera y ofrecer del vino
que me fue dado, es una enorme gracia.
La musa para mi poesía simple y
sencilla son mi madre y mi viejo, el resto florece del mismo rosal de la
existencia, y con el mismo fervor le escribo a las hojas que caen, a la roca
que se estaciona en el verso de un paisaje, a la pluma que se vence y al viento
que toca mis pulmones; todo es poesía, la vida es el gran poema y la muerte la
gran elegía de la verdad que hace callar todo ruido.
Todo es divino, quisiera estar así en
el rincón de los sueños y que mi eternidad fuera volar sobre las olas pescando
payasitos de colores, y buscando casas grandes para el solitario ermitaño que
habita mis entrañas.
A veces hablo sola, me hago
entrevistas y luego río a carcajadas con mis hijos de algunas ocurrencias, o mi
hijo me entrevista y esto lo hacemos como un juego.
El tiempo pasa implacable, hablo
mucho de la muerte y una ilusión oculta me dice que jamás moriremos, que
seremos como la nieve que una y otra vez regresa a cubrir las montañas con su
dulzura, seremos la muda en un árbol y el aroma en una flor.
Soy una persona común y corriente,
amo el campo y la sencillez de sus gentes, me siento bien ahí, no me gustan las
grandes fiestas y detesto todo lo que adorne demasiado, un poco de mal genio
que he ido mejorando, porque no me gusta que me lleven la contraria, ¿seré algo
dominante?
La búsqueda de la felicidad jamás
termina, pero la melancolía es un empeño para recordar a los que se fueron
antes, y que nos esperan en el lugar del siempre. Soy muy sensible a todo, me
lastima lo que causa dolor a los indefensos y la depresión acude muchas veces
haciéndome pensar cosas terribles, que luego de una oración desaparecen.
Me parece que vivimos en un mundo
donde la maldad se cultiva en bandeja de plata y el alma de muchos seres está
negra, no hay manera de blanquearla a no ser por un milagro.
Si hablo de las hojas del camino,
¿cuál es el motivo para no hablar sobre mí?, soy tan pequeña como cada uno de
ustedes, por esta razón pienso que la grandeza en el ser humano no existe,
porque todos llevamos el lastre del pecado a cuestas, sin embargo continuamos
peleando contra los demonios interiores, tratando de ser un claro manantial
para que el cielo nos penetre dulcemente, y el sol se quede bailando en nuestro
espejo.
Envié algunos poemas a una editorial,
siempre hay que tener algo de optimismo, pueda ser que nada suceda, pero si
sucede, es porque estaba en mi camino, todo está escrito en ese gran libro
llamado “destino”, la otra sorpresa sería frenar, pero para eso no tengo
impulso.
Raquel Rueda Bohórquez
13 11 16
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