PALABRITAS 210117 (42)
1
Lo que viene después del risco, son más montañas y
paisaje.
2
No importa cómo, ni de qué manera, la vida siempre se
crecerá en el vientre de una madre.
3
Aprendamos a ser como el sol: intensos, y por si acaso no
gusta la fuerza que trae, tapemos el rostro con las manos, para admirar los
colores que se llueven.
3
Lo siento, estoy ocupada; el amor entró por mi ventana y
ahora parece la cola de una cascabel asustada, todo es sonar, y volví a ser
niña; regresé a la cuna donde se crece la vida en medio de sueños de colores
4
Cuando del cielo me cayó un poema y las rodillas se
doblaron.
5
El árbol ya no existe, lo arrancaron de raíz, pero el
recuerdo siempre perdura.
6
Ensayando a decir: Te quiero. Lo más bello es cuando hay una respuesta del
otro lado, entonces, todo lo pasado tiene sentido, todo aroma embellece, sin
importar el tiempo ido
7
Cuando leemos un final de historia y vemos la alacena
llena de libros, es como llegar a tus ojos y hallar nuevos paisajes.
8
Un poema a la esperanza, a la ilusión que conversa aromas
en tu jardín; cuando lo escuches, sabrás que estoy pensando en ti.
9
¡Estoy perdida!, tengo miedo al mundo de afuera y
necesito el paisaje de mi hogar, la voz que amo me llama a la distancia. ¡Tengo
miedo!, todo en mí salta, soy una cabrita perseguida por un león, y espero la
ocasión para hallarme entre tus brazos.
10
¿Se puede crecer el amor?, imagino que el amor es como el
manantial que nace en la montaña, siempre está brotando, siempre está cantando
y siempre, por algún motivo, se vuelve profundo, se convierte en el mar que ha
sido multiplicado por miles de afluentes. Serán uno solo, para conversar con el
sol de cada día.
11
Pensando que mi tía Severa siempre fue como una cobija de
lana virgen, así la sentía cada vez que llegaba a casa, con su pequeño canasto
lleno de pan tibio.
12
No se ha mudado el sol de lugar, y mi corazón no para de
temblar.
Amanecí dulce, mi panal está que rebosa, gracias a Él
13
Me gusta la música, y cuando estoy en silencio, aún
continúa cantando el viento.
14
El día está soberbio y el sol se ajusta perfecto a
nuestras inquietudes.
15
El ángel dice que oculto mis defectos, ¿no es mejor
resaltar lo bueno en la gente?, al diamante le buscamos su brillo, y nos
quedamos con su maravillosa intensidad.
16
Un nuevo día, el sol pega dulcemente sobre mi hogar,
Serbio agarró la mochila y no sé para dónde irá...
17
Así las cosas, la poesía sigue contando historias entre
las brumosas nubes, en medio de payasos cálidos y caballos azules.
Raquel Rueda Bohórquez
21 01 17
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