sábado, 21 de enero de 2017

PALABRITAS 210117 (42)

PALABRITAS 210117 (42)


1
Lo que viene después del risco, son más montañas y paisaje.

2
No importa cómo, ni de qué manera, la vida siempre se crecerá en el vientre de una madre.

3
Aprendamos a ser como el sol: intensos, y por si acaso no gusta la fuerza que trae, tapemos el rostro con las manos, para admirar los colores que se llueven.

3
Lo siento, estoy ocupada; el amor entró por mi ventana y ahora parece la cola de una cascabel asustada, todo es sonar, y volví a ser niña; regresé a la cuna donde se crece la vida en medio de sueños de colores

4
Cuando del cielo me cayó un poema y las rodillas se doblaron.

5
El árbol ya no existe, lo arrancaron de raíz, pero el recuerdo siempre perdura.

6
Ensayando a decir: Te quiero.  Lo más bello es cuando hay una respuesta del otro lado, entonces, todo lo pasado tiene sentido, todo aroma embellece, sin importar el tiempo ido

7
Cuando leemos un final de historia y vemos la alacena llena de libros, es como llegar a tus ojos y hallar nuevos paisajes.

8
Un poema a la esperanza, a la ilusión que conversa aromas en tu jardín; cuando lo escuches, sabrás que estoy pensando en ti.

9
¡Estoy perdida!, tengo miedo al mundo de afuera y necesito el paisaje de mi hogar, la voz que amo me llama a la distancia. ¡Tengo miedo!, todo en mí salta, soy una cabrita perseguida por un león, y espero la ocasión para hallarme entre tus brazos.

10
¿Se puede crecer el amor?, imagino que el amor es como el manantial que nace en la montaña, siempre está brotando, siempre está cantando y siempre, por algún motivo, se vuelve profundo, se convierte en el mar que ha sido multiplicado por miles de afluentes. Serán uno solo, para conversar con el sol de cada día.

11
Pensando que mi tía Severa siempre fue como una cobija de lana virgen, así la sentía cada vez que llegaba a casa, con su pequeño canasto lleno de pan tibio.

12
No se ha mudado el sol de lugar, y mi corazón no para de temblar.
Amanecí dulce, mi panal está que rebosa, gracias a Él

13
Me gusta la música, y cuando estoy en silencio, aún continúa cantando el viento.

14
El día está soberbio y el sol se ajusta perfecto a nuestras inquietudes.

15
El ángel dice que oculto mis defectos, ¿no es mejor resaltar lo bueno en la gente?, al diamante le buscamos su brillo, y nos quedamos con su maravillosa intensidad.

16
Un nuevo día, el sol pega dulcemente sobre mi hogar, Serbio agarró la mochila y no sé para dónde irá...

17
Así las cosas, la poesía sigue contando historias entre las brumosas nubes, en medio de payasos cálidos y caballos azules.


Raquel Rueda Bohórquez

21 01 17

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