viernes, 7 de octubre de 2016

MI ÁRBOL (190)

Bonga


MI ÁRBOL/Bonga (190)

A la bonga que me adoptó
Y tomó como suyas mis melancolías.


Tengo un árbol a quien abrazo
Y le cuento mis pesares y alegrías.

Puedo hablar con él,
Mientras extiende sus ramas.

Cada día engrosa más su tronco,
Y entre sus raíces, la mapaná se esconde
Pero a mí no me hace daño.

Alguna vez le dije que estaba muy triste,
Que no tenía con quién hablar,
Que presentía que no era tan amada,
Como creí algunas veces
Y entonces Él me respondió con su silencio,
Mientras se dejaba abrazar.

A mi árbol le tengo un pedido para navidad…
No lo haré público, porque ha sido un pacto entre los dos.

Si triste deambulo por los jagüeyes, Él solo me ve,
Deja que las aves inventen un nido, y me regala semillas
Que parecen trocitos de soles de madera
Para que arme un collar.

Nadie lo sabía, pero Él es mi árbol…
Alguna vez quise sembrar otro igual,
Otras manos se antojaron
Y murió sobre un andén.

En silencio lo busqué, estaba ahí otra vez.
Parecía un gigante feliz
En la esquina de un jagüey
Con mi nombre escrito en su corazón,
Y me casé con Él.

No he querido tallar tu nombre junto al mío…
Le he dicho que tengo un amor secreto, y Él lo entiende.
Le confesé alguna vez que tomara mis tristezas,
Y las convirtiera en alegrías.

De a poco, en un otoño indescifrable para mí,
Cayeron todas sus hojas.

Desnuda me encontré bajo una sombra de gajos
Buscando peces inexistentes,
Y flores de loto bajo la lluvia.

Hace unos días lo visité;
Por alguna razón mis heridas regresan.

Está gigante y hermoso, más que ayer…

En un suplicar de rodillas,
Donde creí que nadie me descubriría;
De nuevo le entregué un collar de lágrimas
Y la sal de mis ojos,
Lo hicieron de nuevo florecer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, diciembre 14/13

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