COBIJA DE PIEL (178)
La esencia más pura del amor de Dios,
Se encuentra en el corazón de una
madre.
¿En dónde hallaremos un amor igual?
La madre es algo así como el perfume
de la flor
Siendo la flor en sí misma.
Es la semilla fértil que regala un
bosque,
Es el fruto maduro que calma nuestras
hambres.
Una madre es el manantial de la
montaña,
Ella se llueve para todos, y a todos
apacigua.
Madre mía: ¿qué puedo decir de ti?
Eres el juguete del viento que viene
y me abraza
Y en este abrazarme me hace llorar.
Eres la música del mirlo en la
montaña,
El moverse de un ala herida para
agitar las mías
Y alejarse luego para en mis sueños
tornar.
Eres el amor más puro,
Tan perfecto, que Dios en su bondad,
Me prestó tu vientre para estar en ti
Cual semilla tímida que tiembla y se
agita,
Para volver a vivir pegada de tu hilo
Y arropada de tu cobija de piel.
Raquel Rueda Bohórquez
17 10 16

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