LA MOSCA DE BRONCE (183)
Cierto día, llamado ayer,
Mientras pasaba por el jardín,
Me llamó el ruido de alas de cristal,
¿Qué será? y ahí la vi,
Una hermosa mosca de bronce.
¿Qué Maestro sería capaz
De moldear en su fuego
Tan grácil figura?
¡Hasta se baña!
¡Hasta me ve y no se inmuta!
Tomaba entre sus pequeñas manos,
Gotas de lluvia,
Le llamaba el rocío
Que tocaba con hermosura.
Subía y bajaba,
Manoseaba hasta donde podía
Con donaire y gracia de cortesana.
¿Qué haces, mosca de plomo?
Zzzzz... /me respondió...
Y en el instante del flash:
Quietud...
Luego al regresar,
La vi aún más contenta;
Limpiaba su cuerpo
Y le daba más brillo.
El sol le pegaba dulcemente,
Y la lluvia formaba un iris
En el espejo de su frente.
Raquel Rueda Bohórquez
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