lunes, 28 de noviembre de 2016

INICIÓ A LLOVER/A una vaca (146)

Amapola

INICIÓ A LLOVER/A una vaca (146)

La flor se llama "Amapola", pero no tiene venenos
Ni está el hombre cerca para cortar su cuello,
Tiene un chicle de hierba fresca en la boca
Y lo saborea con dulzura.

Inició a llover de nuevo y aquí freno, porque no me pierdo el instante de sus besos sobre el asfaltado mundo.

Y pasó el instante de la melancolía; la lluvia se llevó la inmundicia del lago en donde todo parecía perfecto, pero un olor putrefacto mataba la vida y las aves a pesar de todo, con algo de alegría, buscaban un alivio, y al volar, todas eran negras y corruptas; parecían políticos en feria, más ellas tenían el alma contenta, porque todavía el verde buscaba su hogar entre el carbón mineral que viajaba espacios infinitos desde la tierra santa, hasta el lugar en donde el infierno tocaba con sus alas y sus garras al mundo.

Inició a llover y pienso en ti, ¿por qué has silenciado tus poemas?, ayer todo era perfecto; hoy, la nube gris descarga sus afanes sobre mi hogar, en tanto un pez suspira sus versos en medio de una paila que arde y quema, matando el hambre de otra mañana.

Andrea me regaló una mariposa para llevar al cuello y una billetera para echar las monedas ausentes, los billetes que llegarán en primavera. ¡Tan hermosa la niña!, ahora pocos se atreven a regalar ni siquiera un verso, porque temen al rechazo y a la hipocresía que mucho nos asiste.

Le ponemos valor a todo, pero no la intención maravillosa que movió a la lluvia hacia las rosas.

¡Gracias!, y queda confirmado que no merezco tanto, pero entre lo poco, lo mejor ha sido hallado.

Sigue lloviendo, el pez ya está asado, es una delicia y pido perdón, por si acaso estoy pecando, y en esto recordé que el pez come peces y se me pasó el afán, es porque somos iguales a ellos y a todos, sobreviviendo y pasando el filo de la montaña, hasta hallar el nido de la cobra donde se cuecen las esperanzas.

Está llena la barriga, las ilusiones abarcan los ojos y la lluvia cesa despacio su canto, en tanto las hojas son más verdes y los pájaros se duermen bajo las ramas, ansiando el arco iris que se presiente después de tanto esperar a que todo esté mojado, para ver en medio del paisaje, la promesa de unos rayos que se vuelven color y poesía, entre más y más regalos.

Hay rochela...
Una pequeña rochela de pájaros.

Un grillo suena su violín,
Y el arpa del silencio
Sacude las alas de la tarde.

Raquel Rueda Bohórquez

28 11 16

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