domingo, 6 de noviembre de 2016

ENFERMO DE ODIO (159)

La cabrita parió un cabrito 
que la mula le mató.

Balaba y balaba la cabrita
hasta que hace poco, 
parió dos. 

Y al fin la tristeza 
en júbilo se transformó. 


ENFERMO DE ODIO (159)

El diagnóstico que le dieron fue:
“Sufre de mal de rabia y odio...”

Tratamiento:
Encierro por 5 días, sin pan ni agua.

Luego del primer día se escuchaba: ¡Grrrrrr malditos! ¡Malditos, los odio! ¡Por culpa de todos ustedes es que estoy en la inmunda!..

Así, día a día con las palabras al revés y la vena torcida, el odio se fue doblando poco a poco, no hubo necesidad de tercer día, porque cuando las tripas iniciaron por ajustar el pantalón, el enfermo ya estaba de rodillas:

¡Perdón!, ¡perdóname Señor por todos mis pecados!

Prometo que no volveré a odiar a nadie en el mundo, ¡tengo hambre! ¡Tengo sed!, tengo miedo…

Alguien tocó a la puerta y abrió el cerrojo impuesto, ¿seré yo mismo quien abro?, ya no sé ni en donde estoy, el hambre nos vuelve ciegos, sordos, mudos; la sed es lo peor, tener tanto para beber y desperdiciar el vino que se ofrece desde la vid.

En vez de vinagre en su boca, la persona enferma de odio recibió agua pura recién salida del manantial, y un pez gordo adornaba el plato, el arroz blanco era un manjar.

Se abalanzó sobre cada cosa, le pareció que jamás había tomado algo más rico en su vida y que ese alimento era lo mejor que existía.
Siempre había tenido en abundancia todo lo que había deseado, hasta el momento en que el odio pudo más, y se condenó así mismo a un castigo, pero teniendo las llaves del cerrojo, es fácil, no así cuando es otro quien abre la puerta y nos persigna con su presencia.

Pero el paciente sabía que nadie más que él mismo podía sanarse de tal enfermedad, y se lo propuso.

Hoy está curado, ahora bendice la hora y el segundo, ya no reniega de la suerte, porque no hay mayor suerte que un día más de vida con salud, el estómago lleno, y la vid brotando uvas, como el cielo aguaceros.

Raquel Rueda Bohórquez 
6 11 16
Publicado por Raquel Rueda Bohórquez en 13:35




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