jueves, 1 de diciembre de 2016

CHAPECOENSE (144)



CHAPECOENSE (144)

El Espíritu de Dios esperándolos.

No sé cómo iniciar, de tanto que duele;
Sólo atino a decir: ¡lo siento, lo siento mucho!

¿Estarían inquietos?, ¿estarían felices?
Siempre hay un “algo”; ese sonido a trompeta
Que nos agita el corazón al instante.

Sin pensar en cómo fue, ni de qué manera:
¡Lo siento, lo siento demasiado!
¡Eran tan jóvenes,
Tan perfectos los lirios
En el pantano!

¿Pero quién conoce la hora?
Se nos ha mostrado un ramo de flores
Que iba camino a la gloria,
Pero la gloria estaba esperando
Entre los cerros de Colombia
Y ellos ni siquiera lo imaginaban.

Ese "algo", se vuelve roca gigante,
Se ajusta en la garganta una y otra vez,
Y luego viene la pregunta: ¿por qué?...

Reviso en el libro de los suspiros y dice:
“Estén preparados, porque no sabrán el día ni la hora”

Y así fue, Él envió de alguna manera
Por los becerros más jóvenes y hermosos,
Y en medio de ellos los sabios también se fueron.

¡Lo siento, lo siento hasta el alma!
Pero no se afanen, a todos nos tocará,
Ellos al menos, ya van camino al cielo
Y todo es jolgorio y primavera
Al retornar las aves a casa.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 1 12/16

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