CHAPECOENSE (144)
El Espíritu de Dios
esperándolos.
No sé cómo iniciar, de tanto que
duele;
Sólo atino a decir: ¡lo siento, lo
siento mucho!
¿Estarían inquietos?, ¿estarían
felices?
Siempre hay un “algo”; ese sonido a
trompeta
Que nos agita el corazón al instante.
Sin pensar en cómo fue, ni de qué
manera:
¡Lo siento, lo siento demasiado!
¡Eran tan jóvenes,
Tan perfectos los lirios
En el pantano!
¿Pero quién conoce la hora?
Se nos ha mostrado un ramo de flores
Que iba camino a la gloria,
Pero la gloria estaba esperando
Entre los cerros de Colombia
Y ellos ni siquiera lo imaginaban.
Ese "algo", se vuelve roca
gigante,
Se ajusta en la garganta una y otra
vez,
Y luego viene la pregunta: ¿por qué?...
Reviso en el libro de los suspiros y
dice:
“Estén preparados, porque no sabrán
el día ni la hora”
Y así fue, Él envió de alguna manera
Por los becerros más jóvenes y
hermosos,
Y en medio de ellos los sabios
también se fueron.
¡Lo siento, lo siento hasta el alma!
Pero no se afanen, a todos nos
tocará,
Ellos al menos, ya van camino al
cielo
Y todo es jolgorio y primavera
Al retornar las aves a casa.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 1 12/16

No hay comentarios:
Publicar un comentario