CARRILERA (129)
Ella intuía toda
perversión
Y se guardó para el
veneno y la hiel,
Para el odio y la
maldad.
¡Pobre de mí gata!
Pasó el tren y nada que te vi…
Anduve escalones que mis pies
quemaron,
Y de tanto arder la carne;
De amor desvanecí.
Se fue el tren con mis sueños,
Pero la vida me regaló un boleto;
Es gratis y me ha llevado a ti.
Camino y camino,
Parece una escalera dormida
Por donde se hiere a fierro
Y se contamina el aire.
Una serpiente de metal grita:
¡Debemos correr aprisa!...
Pesa la carga que lleva:
Metal precioso robado a mi madre
Que luego encenderá en llamas
Para dizque la vida se mueva.
¡Te has bajado!, llevas la mirada
triste.
¿Por qué estás triste si te amo?
Nadie ni entre miles es como tú;
Te reconocería en un desierto.
Compras otro boleto,
¿Será que regresas?
¿Será que al fin tu destino soy yo?
Entonces paro de correr
Y busco la estación cercana.
En la roca más alta te espero
Con una sonrisa soberana.
Raquel Rueda Bohórquez
12 11 16
No hay comentarios:
Publicar un comentario