UN MARZO 5/13 (127)
No sé ni llevar un sombrero sobre mi
cabeza,
Pero sí conozco de abrir los brazos
Y agradecer por lo divino de la
existencia,
Aunque me empeñe en hablar de la
muerte.
¿Para qué?...
Luego pienso:
Si estoy muerta,
¿Cómo podría hablar de ella?
Camino a casa, no sé si retornes,
Pero es seguro que si no lo haces,
Es porque había una estación
esperando por ti.
¡Dios mío!
Déjame ser en medio del caos.
Me regalas tus dorados,
Pero la mente se entretiene en cosas
vanas,
Mientras cada día me muestras
El esplendor en tus ojos
Que se florecen,
A pesar de los intensos veranos.
Un rayo de luz es la vida,
Un cirio con su encendida flama;
Sólo la voluntad del Creador puede
apagarle,
Con seguridad de que la muerte,
Es la vida que soñamos.
Raquel Rueda Bohórquez
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