martes, 27 de diciembre de 2016

UN NIÑO LLAMADO JESÚS (121)

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UN NIÑO LLAMADO JESÚS (121)

"Y el Cordero se hizo carne y habitó entre nosotros"

Vi a Jesús en el llano,
En la sombra del sol
Y en la cumbre de la montaña.

Cada año lo resucitamos,
Pero cada segundo lo matamos
Con nuestra ambición y maldad.

Jesús nacía de la boca del cordero
Y el borrego se arrodilló ante un temblor;
Lloró como un niño en el matadero
Con los ojos abiertos
Y el corazón palpitando de terror.

La espada sonaba en los aires
En tanto Él refrescaba con su amor,
Hacía bailar y cantar a las hojas;
Llovía desde el cielo sus encantos
Y ordenaba una y otra vez florecer la primavera.

¿En dónde estás?
¿En qué puerto te hallo?
Extendí las manos y acaricié tal sombra
Entre el pasto seco, pegada su boca a la madre,
Después, con el rostro elevado
Y las rodillas dobladas, vi cuán grande eras,
Para adivinar así, mi propia pequeñez.

Si buscamos al niño Dios
Hemos de saber que Él nace entre copos de algodón;
Con las perlas de las aves,
En medio del manantial y el riachuelo;
Junto al bosque virgen y al aroma de las flores.

Jesús es grande, es paisaje y amor
Y nos bordea, nos cerca,
Cual a un árbol la más bella enredadera.

Lo veo entre los esmeraldinos valles,
Levanto el rostro y lo siento, cálido y amable.

En cada lágrima que sabe a mar
Ahí tropiezo con Él y siento su abrazo
Entre la brisa al pasar.

Raquel Rueda Bohórquez

Colombia 20 12 16

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